AMOR

EL AMOR DE UN PADRE HACIA UN HIJO ES UNICO

ALEGRIA

LA CONFIANZA EN DIOS TRAE ALEGRÍA AL CORAZÓN

SABIDURÍA

NO TE PIERDAS NI UNO DE LOS MEJORES CHISTES

PODER

ENTRE "QUERER" Y "CONSEGUIR" SÓLO TIENE CABIDA EL ESFUERZO!!

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domingo, 2 de marzo de 2014

Otro cuento sobre el cielo y el infierno

Una semana más me han mandado un cuento que quiero compartir con vosotros. Casualmente, presenta la misma temática cielo-infierno del de hace unas semanas -aquel de los pucheros y las cucharas- aunque este me parece más tierno si cabe. Está extraído del libro de Paulo Coelho "El demonio y la señorita Prym". Con su espiritualidad habitual, el brasileño nos deja esta joyita que me parece un auténtico y refrescante caramelo que espero saboreéis.


"Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle.
Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente. Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición. 
La caminata era muy larga, cuesta arriba. El sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. 
En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. 
El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada. 
-Buen día -dijo el caminante.
-Buen día -respondió el hombre.
-¿Qué lugar es este, tan lindo? -preguntó el caminante.
-Esto es el cielo -fue la respuesta.
-Qué bueno que llegamos al cielo, tenemos mucha sed -dijo el caminante.
-Usted puede entrar a beber agua a voluntad -dijo el guardián, indicándole la fuente. 
-Mi caballo y mi perro también tienen sed. -dijo el hombre
-Lo lamento mucho -le dijo el guarda-. Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguió su camino. 
Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semiabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles de ambos lados que le hacían sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero; parecía que dormía... 
-Buen día -dijo el caminante.
-Buen día -respondió el hombre.
-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. 
-Hay una fuente en aquellas piedras -dijo el hombre indicando el lugar-. Pueden beber a voluntad. 
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed. 
-Muchas gracias -dijo el caminante al salir. 
-Vuelvan cuando quieran -respondió el hombre.
-A propósito -dijo el caminante- ¿cuál es el nombre de este lugar? 
-Cielo -respondió el hombre. 
-¿Cielo? ¡Pero si el hombre en la guardia de al lado del portón de mármol me dijo que allí era el cielo! 
-Aquello no es el cielo, aquello es el infierno. 
El caminante quedó perplejo. 
Dijo:-Esa información falsa debe causar grandes confusiones.
-De ninguna manera -respondió el hombre-. En verdad ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos."

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El cuento del pescador

Creo que uno de los mayores males de nuestra sociedad es el poco tiempo que le dedicamos a los demás. Uno tiene que comenzar por entonar el Mea culpa, y reconocer que metido en mil tareas, a veces es difícil sacar tiempo para la familia, para los amigos e incluso para la oración con Dios.

Pero cuando miro a las personas que me rodean, veo que su situación no es mucho mejor. El trabajo absorbe el 90% del tiempo de una persona, l0% que hace que apenas haya contacto en el matrimonio y mucho menos con los hijos. Ni hablar del resto de la familia o de las amistades, para quien apenas hay unas reuniones navideñas o unos ratos veraniegos.

Esta sociedad está definitivamente mal montada. Pasamos toda una vida esclavos del trabajo para enfermar y morir en breve cuando llega la tranquilidad de la jubilación. Como dicen las personas mayores de nuestra sociedad "Cuando era joven y podía comer de todo, no había dinero para comprar nada; ahora que puedo comprarme lo que quiera, el médico me ha quitado de todo..."

La incorporación al mercado laboral de las mujeres ha tenido muchas cosas positivas, no lo dudo, pero no me parece que a nivel familiar estemos mucho mejor que cuando un sólo cónyuge trabajaba en la casa y siempre había un referente -las madres, por lo general- para educar a los hijos y estar pendientes de los deberes, las comidas, y todo lo relacionado con la casa.

No se. puede que me esté haciendo mayor y lo que tenga es nostalgia del hogar que gracias a Dios me tocó vivir en la infancia, pero de verdad que miro a mi alrededor y me parece que muchas madres han perdido su sitio en la familia, relegando la educación de sus hijos a abuelos/as, cuando no a la tv o a la calle. Dirán que no quieren renunciar a la vida laboral, y me parece muy bien, ¿Pero tiene que ser a costa de renunciar a la maternidad en todas sus dimesiones? Me parece que el concepto de maternidad actual es traer hijos al mundo, y eso dista mucho de lo que para mí tiene que ser una madre -o un padre-. Y todo ese esfuerzo laboral para tener unos ingresos extras con los que tener un potente aire acondicionado-calefacción, piscina y un par o tres de coches en el garaje. No me cabe duda que las casas del x. XXI son las mejores y más acondicionadas que nunca, pero ¿existen hogares como los de antes?

Bueno, solo pretendo hoy hablar en voz alta, no tengo soluciones ni creo que sea fácil hayarlas, pero a modo de ilustración ahí va esta historia que tiene que hacernos pensar a todos:

"Un importante banquero inversionista estaba en el muelle de un pueblecito costero cuando llegó un botecito con un solo pescador.
Dentro del bote había un par de atunes de buen tamaño. El banquero elogió al pescador por la calidad de su pescado y le preguntó:
- “¿Cuánto tiempo tardó en pescarlos?”
A lo que el pescador respondió:
- “Sólo un par de horas”.
El banquero luego le preguntó:
- “¿Porqué no permanece más tiempo y saca más pescado?”
El pescador le contestó que con eso tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El banquero luego preguntó:
- “Pero.. ¿qué haces con el resto de tu tiempo?”.
El pescador le dijo:
- “Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, me hecho una buena siesta con mi señora, luego voy con ella todas las noches al pueblo, donde paseamos y estamos juntos hasta que anochece. Como ves tengo una vida divertida y ocupada.”
El banquero replicó:
- “Soy un Técnico en Finanzas y Gestión de Empresas, licenciado por Harvard y creo que podría ayudarte. Deja que te explique… deberías pescar unas 12 horas al día, con esos ingresos comprar un bote más grande, y emplear un par de pescadores jóvenes más con salarios bajos. En un par de años, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, para que en unos 15 años a ese ritmo pudieras tener tu propia flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un Centro Comercial, y más adelante abrir tu propio puesto en un mercado. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Entonces será el momento de salir de este pueblecito e irte a la capital, donde manejarías tu empresa en expansión”.
El pescador preguntó:
- “Pero, cuanto tiempo tarda todo eso?”.
A lo cual respondió el banquero:
- “Entre 20 y 25 años”.
-“¿Y luego qué?” -replicó el pescador.
El banquero sonrió y le dijo que esa era la mejor parte. - “Entonces se abren interesantes posibilidades financieras. Cuando llegue la hora, si quieres seguir prosperando puedes lanzar una OPA a otra empresa más endeble, y hacerte con ella siendo doblemente rico. La otra posibilidad, que te recomiendo, si ya estás cansado, sería la de anunciar una IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones”.
- “Millones… ¿y luego qué?” -replicó el pescador.
- "Entonces ya te puedes retirar. Te marchas a un pueblecito en la costa donde puedas dormir hasta tarde, pescar un par de horas, jugar con tus nietos, echar una siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo a pasear con ella…”.
- “¡Pero si eso es justamente lo que ya hago...!” -replicó el pescador. "

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Un cuento cuaresmal: El sacrificio del hijo

Inmersos ya en la Cuaresma os propongo un pequeño relato que he encontrado en una página web para ambientar nuestra conversión y propiciar nuestro arrepentimiento. En una sociedad donde nadie se reconoce pecador ni culpable de nada, donde el orgullo y la soberbia se han alzado como valores supremos, no está mal que rebajemos nuestro ego y, reconozcamos, que al fin y al cabo, no somos más que la ceniza que se nos impuso el miércoles. Es la gran paradoja de la vida, ya que cuando nos ponemos en nuestro sitio, Dios aparece como nuestro Padre y eleva esta ceniza que somos a una dignidad insospechada.


Era la reunión del domingo por la noche de un grupo apostólico en una parroquia. Después que entonaron unas canciones, el sacerdote de la iglesia se dirigió al grupo y presentó a un orador invitado; se trataba de uno de sus amigos de la infancia, ya entrado en años. 

Mientras todos lo seguían con la mirada, el anciano ocupó el púlpito y comenzó a contar esta historia: 
"Un hombre junto con su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacífico, cuando una tormenta les impidió volver a tierra firme. Las olas se encresparon a tal grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no pudo mantener a flote la embarcación, y las aguas del océano arrastraron a los tres." 

Al decir esto, el anciano se detuvo un momento y miró a dos adolescentes que por primera vez desde que comenzó la plática estaban mostrando interés; y siguió narrando: 

"El padre logró agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la decisión más terrible de su vida: Escoger a cuál de los dos muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo sólo escasos segundos para decidirse. El padre sabía que su hijo era un buen cristiano, y también sabía que el amigo de su hijo no lo era. La agonía de la decisión era mucho mayor que los embates de las olas." 

"Miró en dirección a su hijo y le gritó: ¡TE QUIERO, HIJO MIO! y le tiró la soga al amigo de su hijo. En el tiempo que le tomó al muchacho llegar hasta el velero volcado en campana, su hijo desapareció bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamás lograron encontrar su cuerpo." 

Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención, atentos a las próximas palabras que pronunciara el orador invitado. 

"El padre" -continuó el anciano- "sabía que su hijo pasaría la eternidad con Cristo, y no podía soportar el hecho de que el amigo de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso sacrificó a su hijo. ¡Cuán grande es el amor de Dios que lo impulsó a hacer lo mismo por nosotros!" 

Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio. Pocos minutos después de concluida la reunión, los dos adolescentes se encontraron con el anciano. Uno de ellos le dijo cortesmente: 

"Esa fue una historia muy bonita, pero a mí me cuesta trabajo creer que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusión de que el otro muchacho algún día decidiera seguir a Cristo." 

"Tienes toda la razón", le contestó el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso. Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo: 

"Pero esa historia me ayuda a comprender lo difícil que debió haber sido para Dios entregar a su Hijo por mí. A mí también me costaría trabajo creerlo si no fuera porque el amigo de ese muchacho que fue devorado por las aguas era yo...".

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Nada pasa por casualidad

Como dice la madre de una amiga mía, "Nada en esta vida sucede por casualidad". La providencia de Dios es tan maravillosa, que hasta de las desgracias se sacan ventajas con el tiempo. Aquello de "Dios escribe derecho con renglones torcidos" ha dado en la historia para que corran ríos de tinta. Hace un tiempo (03-02-07, cómo pasa el tiempo...) publiqué en este blog aquella historia del naúfrago a quien se le quema su cabaña -su única posesión- y se enoja con Dios. Fruto de aquel incendio vino su rescate y su salvación, algo que él no comprendía en primer momento. Hoy os traigo otra historia parecida, con el mismo fondo, aunque quizás más desarrollada literariamente. Os la dejo para vuestra reflexión, y para que, por muy mal que os vayan las cosas, no dudéis que Dios está a vuestro lado:


Un día, al sur de los Himalayas, mientras el rey de toda la tierra se sentó en su corte, llegó un embajador de Persia y obsequió al rey con una hermosa espada labrada a mano . Mientras admiraba el trabajo hecho en la espada, el rey se amputó accidentalmente el extremo de su dedo pequeño.

Ante la consternación del rey, el primer ministro de la corte dio un paso en dirección al trono y dijo: "Vuestra Real Alteza, no se lamente por la pérdida de la punta de su dedo, pues siempre todo está dispuesto por Dios" .
Al escuchar las palabras de su primer ministro el rey se enojó mucho y dijo: "Pienso que no puedes apreciar la pérdida de mi dedo porque es mi dedo el que se ha perdido y no el tuyo. Mejor sería que retiraras tu declaración, no sea que sufras la pérdida de más de un dedo".

"Su Majestad, yo te hablo con la verdad". Contestó el primer ministro. "Todo está dispuesto por Dios. Tú puedes actuar como lo dicte tu conciencia".


El rey, con la mente agitada y su ira fuera de control, ordenó a sus soldados que arrestaran al primer ministro y que fuera conducido a prisión. 

Sucedió que el día establecido para la caza (era habitual que el primer ministro acompañara al rey), como aquél se encontraba en prisión, el rey marchó solo. Mientras estaba en el bosque de cacería, el rey fue atacado y capturado por una banda de caníbales salvajes . El rey fue arrastrado al lugar donde se hacían los preparativos para el sacrificio humano; fue bañado con aceites sagrados y conducido al altar del sacrificio. Momentos antes de ser matado, el alto sacerdote del sacrificio advirtió que le faltaba una punta del dedo .

"Este hombre no es apto para ser sacrificado" dijo el sacerdote. "El extremo de su dedo está ausente y, por consiguiente, es inaceptable" .

Los caníbales llevaron al rey al bosque y allí lo dejaron libre. El rey recordó las palabras de su ministro. Al retornar al palacio, fue directamente a la prisión a ponerlo en libertad. 

"Tú dijiste la verdad" dijo el rey. "Si no hubiera tenido la punta de mi dedo cortada, hubiera sido apropiado para el sacrificio y comida para caníbales. Seguramente Dios dispuso salvar mi vida". El rey continuó: "Pero no entiendo por qué Dios me permitió ponerte en prisión. ¿También fue dispuesto por Dios?". 
"Sí." Contestó el ministro, "Si no me hubieras puesto en prisión, yo hubiera sido tu compañero de cacería y me habrían capturado contigo. Puesto que mi cuerpo está completo y sano, yo hubiera sido sacrificado en tu lugar al establecer el sacerdote tu incapacidad...".

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La zanahoria, el huevo y el café

La Semana Santa está ya a las puertas. Eso significa vacaciones para muchos, pero para nosotros los sacerdotes supone trabajo extra, así que menos tiempo para mi blog... Esta semana espero que os conforméis con esta historia que me ha dado que pensar y que espero que os ayude también a vosotros.


"Una hija se quejaba a su padre acerca de su mala suerte y cómo la vida le resultaba tan difícil. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.


Su padre, chef de profesión, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Pronto el agua de cada uno estaba hirviendo. En uno colocó zanahorias, en otro huevos y en el último puso granos de café. Los dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.

Entonces, mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta.


La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, papá?"

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?:

¿Eres como una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?


¿Eres más bien como un huevo, que comienza con un corazón tierno pero después de una muerte, una separación, o un despido... te has vuelto dura, rígida e insensible?

¿O eres como el café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas dando el máximo de ti mismo y haces que las cosas a tu alrededor mejoren."

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El apego a lo material

En esta sociedad tan materialista en la que vivimos, todos corremos el riesgo de darle importancia a lo que realmente no lo tiene. Todos tenemos objetos y cosas materiales a los que apegamos nuestro corazón y de lo que nos resultaría difícil desprendernos. Siendo conscientes de esas limitaciones, de las constantes llamadas al consumismo y al gasto exacerbado que recibimos cotidianamente, creo que nos viene bien a todos esta pequeña historia que me han mandado por powerpoint.

"Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno únicamente de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
- ¿Dónde están sus muebles? -preguntó el turista.
- ¿Y dónde están los suyos...? -respondió rápidamente el sabio
- ¿Los míos? -se sorprendió el turista- ...¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!-
Yo también... -concluyó el sabio-. La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo, algunos viven acaparando como si fueran a quedarse aquí eternamente."

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El Eco de la Vida


De pequeño me contaron un cuento que se quedó grabado en mi memoria. Hoy que en España hemos amanecido con la trágica noticia del presunto asesinato de dos niños por parte de su padre (No cabe mayor aberración posible), ha venido a mi mente esta tierna historia, quizás para contrarrestar el efecto de tan duro golpe. No recuerdo las palabras exactas, sólo el mensaje final, así que me he atrevido a ponerlo en pie añadiendo elementos de mi propia cosecha… Espero que os guste…

Un padre fue con su hijo de cinco años a la montaña. Estuvieron subiendo a pie hasta que el niño se cansó. Entonces, su padre lo cogió en brazos y siguieron la ascensión hasta que por fin llegaron a la cima de la montaña. Una vez recuperado el aliento tras la dura caminata, el padre susurró al oído de su hijo:
-        "Voy a darte ahora una bonita sorpresa, hijo, quiero que conozcas a alguien que todavía no conoces y que recordaras el resto de tu vida…"
-        "¿De quién se trata, papá?" -Respondió su hijo.
-        "Tienes que descubrirlo tú mismo" -Comentó el padre de nuevo en un tono confidencial y solemne. Y añadió: "Quiero que lo saludes lo más fuerte que puedas. Venga, hazlo…"
-        "¡¡¡¡HOLA!!!!!" -Saludó enérgica aunque tímidamente el niño
-        "¡¡¡¡HOLA!!!!!" -Fue el enérgico y tímido saludo devuelto por la montaña….
-        "¿Qué ha sido eso, papá?, ¿Quién me ha saludado….?" -Preguntó desconcertado el niño.
-        "Quiero que ahora le hagas fuerte una pregunta a tu nuevo amigo" -le contestó su padre dejando sin responder las dudas anteriores.
-        "¿CÓMO TE LLAMAS?" -Volvió a gritar el niño, está vez más confiado.
-        "¿CÓMO TE LLAMAS?" -Respondió la montaña, con el mismo tono de confianza.
-        "Pero papá…" Inquirió el niño
-        "Pssshhh, calla...", - le interrumpió su padre. "...Ahora quiero que le digas a tu nuevo amigo algo bonito. Venga, fuerte otra vez…"
-        "¡¡¡¡GUAPO!!!!" -Gritó el niño con todas sus fuerzas
-        "¡¡¡¡GUAPO!!!!" -Respondió de nuevo la montaña con fortaleza
-        "No me gusta mi nuevo amigo, papá. Siempre dice lo mismo que yo… ¿Puedo decirle algo que pienso de él…?" -Dijo el niño enfadado
-         Su padre asintió con la cabeza, sin articular palabra alguna
-         "¡¡¡¡TONTO!!!!" -Gritó el niño con más fuerza que nunca
-        "¡¡¡¡TONTO!!!!" -Respondió la montaña fuertemente
-        "Bueno, vamos a ser educados", -dijo su padre. "Despídete de tu amigo, que hoy parece que no está de buen humor. Ya seguiremos hablando con él otro día…"
-        "¡¡¡ADIÓS!!!!" -Exclamó el niño
-        "¡¡¡¡ADIÓS!!!! -Respondió una vez más la montaña
-          Emprendieron en silencio el camino de vuelta. El niño no paraba de pensar quien habría sido su nuevo amigo, ese que sólo repetía lo que él decía. Al pie de la montaña, mirándola desafiante, el niño preguntó confiadamente a su padre:
-        "¿Con quién hemos hablado, papá?, ¿Era Dios…?" -Preguntó algo sonrojado al recordar que se había atrevido a insultarlo…
-        "No hijo, no era Dios, Dios está más arriba aún…. A tu nuevo amigo, ese que siempre repetía lo que tu decías, lo llaman Eco, aunque yo prefiero llamarloVida…"
-        "¿Eco?, ¿Vida? ¿Por… qué papá…?" -Preguntó el niño
-        "Porque la vida es como nuestro amigo Eco. Siempre te devuelve lo que tú le das. Dale cosas bonitas y te devolverá bienes, dale cosas malas y te devolverá males… A lo mejor tardas un poco en descubrirlo, no siempre responde tan rápido como nuestro amigo Eco… pero a la larga, funciona así… Si practicas la bondad, encontrarás bondad a tu alrededor, si siembras maldad, más tarde o más temprano cosecharás maldad, la vida te devuelve lo que tú le ofreces….
-        "Creo que lo he entendido, papá…. ¿Podemos venir la semana que viene  a hablar con nuestro amigo otra vez?" preguntó con cara entusiasmada el niño
-        "Claro que sí, hijo, claro que sí…" respondió su padre mientras ponía en marcha el motor del coche…

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Una bonita historia Cherokee

Llevo 10 días con una conjuntivitis que se ha cebado con mi ojo derecho, así que no estoy para escribir demasiado, pero tampoco quiero abandonaros espiritualmente. Me llena de satisfacción, de responsabilidad (y de un poco de vanidad, todo hay que decirlo) comprobar que casi 400 personas visitan mi página diariamente. Mi página, o mejor dicho, vuestra página, porque de no ser por vosotros hace tiempo que la habría abandonado -como de hecho fue mi primera intención en 2009-...

Bueno, dado que como os digo no puedo fijar mucho la mirada en el ordenador, os tendréis que conformar con una de esas historias que a mi tanto me gustan pero que no me va a suponer mucho más que un cortar y pegar. Mi hermano la subió al Facebook hace unas semanas y hoy quiero yo compartirla con vosotros. 

Dice así:

"Cuentan que cuando un niño de la tribu Cherokee empieza su adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo. El niño tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillan de nuevo en la mañana. El niño no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive esa noche, ya se le puede considerar un hombre en la tribu. Una vez pasa la prueba, no puede hablar con los demás acerca de esta experiencia que se considera secreta y privada, individual para cada uno, porque cada chico debe experimentar la madurez por sí mismo.

¿Qué ocurre durante esa noche? Nos podemos poner en la piel de ese niño abandonado en el bosque. El niño está terriblemente aterrorizado. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, pero debe permanecer sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que es la única manera en que puede llegar a ser un hombre. Oye toda clase de ruidos... bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan, quizás alguna voz humana que pueda estar tramando hacerle daño...

Después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño puede quitarse la venda... Cuando sus ojos ven de nuevo la luz, lo primero que descubre es a su padre sentado junto a él. Entonces es cuando su padre le cuenta que no se ha ido, que ha velado por él toda la noche en silencio, sentado en un tronco a su lado para protegerlo de cualquier posible peligro sin que él se diera cuenta...

De la misma forma, nosotros nunca estamos solos. Aun cuando no podamos verlo, en medio de las oscuridades de la vida, Dios está a nuestro lado, velando por nosotros, sentado en su tronco." 

Ojalá aprendamos también nosotros a ser tan valientes como los niños Cherokees y de paso asimilar esa lección de confianza que nos dan sus padres. Puede parecer que estamos solos, pero Dios está siempre a nuestro lado, aún en el silencio y en la oscuridad de la noche...

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¿Existe Dios?

Hay powerpoints que circulan por la web y que tienen un mensaje realmente bello. Ignoro si están basados en historias reales o son composiciones creadas por una mente brillante que después la adorna concediéndole la autoría a un personaje famoso. No seré yo quien me ponga a descubrir si la siguiente historia es real (El powerpoint la atribuye aEinstein) o es uno de estos casos que os estoy mencionando. Me gustaría tener más tiempo para ir a las fuentes, pero al carecer de él, me limito a transmitir el mensaje, que me parece sencillamente extraordinario. A mi me da igual si la situación en concreto fue real o no, lo que me interesa y lo que comparto con vosotros es el contenido, que, aún no siendo un tratado de teología, sí es una gran lección racional de nuestra fe...



Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.
-¿Existe un Dios creador de todo lo que existe?
Un estudiante contestó valiente:
-Sí, lo hizo.
-¿Dios lo creó absolutamente todo?
-Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, -Si Dios lo creó todo, entonces Dios también creó el mal, pues el mal existe, y si nuestras obras son un reflejo de ese Dios creador, entonces Dios debe ser malo. El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.


Otro estudiante levantó su mano y dijo:
-¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
-Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó:
-¿Profesor, existe el frío?
-¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor.


-Y, ¿existe la oscuridad?, continuó el estudiante.
El profesor respondió:
-Por supuesto.
El estudiante contestó:
-Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe.
La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio terminado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.


Finalmente, el joven preguntó al profesor:
-Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio: vemos odio, guerras, violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.


Entonces el profesor, pensativo y en actitud reflexiva, después de asentir con la cabeza, se quedó callado...

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Milagro en la Piscina


Os dejo hoy una historia corta que he visto por internet y que me ha encantado... Una historia preciosa y muy interesante, eso sí, yo como siempre la he transformado un poco, la he puesto en primera persona y le he dado mi toque personal....

Aquel día no debía ir a entrenar, ya que me habían dicho que la piscina estaría cerrada. Pero yo soy muy terco, la competición estaba ya muy cercana y no quería perder ni un solo momento para practicar. Así que fui, y me llevé una gran alegría cuando vi que la puerta del recinto estaba abierta. Eso sí, apenas había luz, por lo que casi a tientas me cambié como pude en el vestuario y subí casi a ciegas al trampolín, dónde un pequeño foco iluminaba de abajo hacia arriba débilmente el pabellón. 

“Tengo que practicar muchos saltos hoy, seguro que gano la medalla de oro si me esfuerzo...” - Pensé mientras adoptaba la postura inicial. Me puse completamente erguido, extendí mis brazos en cruz y... 

...Entonces, como un flash, quedé impactado con mi propia imagen que se reflejaba en el techo. Me vi y recordé a Cristo crucificado. Hacía años que no rezaba, y mucho más tiempo aún que no entraba en una Iglesia. Sin embargo, aquella imagen llegó hasta lo más profundo de mi corazón. Recordé aquellas imágenes que había visto de pequeño de Cristo crucificado, y lo que me habían contado mis catequistas y los sacerdotes acerca del gran sacrificio que  Cristo había hecho en la cruz muriendo por nosotros. 

"Bueno, un poco de oración no me vendrá mal"… pensé… Así es que en lugar de lanzarme a la piscina, me arrodillé en el trampolín y comencé a rezar… Quizás, volví a reflexionar,  hasta Jesús me ayudaría a que mi salto el día de la competición fuera perfecto… No recuerdo cuanto tiempo estuve arrodillado rezando, ya que me detuve un rato a recitar las oraciones que todavía lograba recordar, pero sólo recuerdo que de pronto, todo se iluminó y empecé a oír voces… 

Me incorporé en el trampolín y asomé la cabeza hacia abajo… 

Unos hombres vestidos con unos monos azules me vieron con cara de sorpresa y me dijeron: 

"¡Pero chico, que te pasa, baja de ahí…! ¿NO SABÍAS QUE LA PISCINA ESTÁ HOY VACÍA Y VENIMOS A LIMPIARLA…?"

Bonita historia, ¿verdad? como ya hemos comentado muchas veces, es otro de esos cuentecitos que nos hacen ver que Dios puede actuar en los acontecimientos más insignificantes y cotidianos de nuestra vida, ¡Solo hay que tener los ojos bien abiertos para descubrirlo...!

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Los Tres Árboles


Os dejo hoy esta bonita reflexión, tan propia del Adviento en el que estamos inmersos como de la Cuaresma aún lejana, y que además de ser bella, espiritualmente transmite un mensaje que no tiene desperdicio....
Muchas veces lo hemos comentado ya en este Blog y esta historia es una nueva variante acerca de esta experiencia: Hace falta tiempo, hacen falta años, hace falta incluso a veces toda una vida para que los sueños se hagan realidad... Los tiempos de Dios no son los mismos que los de las personas. Nosotros lo queremos todo, aquí y ahora. Vivimos presa de la ansiedad y de un presente en el que a veces no percibimos la globalidad de las cosas. Es necesaria -imprescindible- la paciencia para que Dios construya en cada una de nuestras vidas su bonita historia... 
En fin os dejo el cuento y espero que os guste

Había una vez tres árboles en una colina de un bosque. Hablaban acerca de sus sueños y esperanzas.

El primero decía: Algún día seré un cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y tallados finos; todos admirarán mi belleza”.

El segundo árbol dijo: “algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré a los más grandes reyes y reinas a través de los océanos, e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y poderoso casco”.

Finalmente el tercer árbol dijo: “Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles del bosque. La gente me verá en la cima, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos, y cuan cerca estoy de alcanzarlo. Seré el  árbol más grande de todos los tiempos y la gente siempre me recordará”.

Después de unos años en que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores llegó al bosque donde estaban los tres árboles…

Cuando uno vio al primer árbol dijo: “Este me parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero”, y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz debido a que sabía que el carpintero podría convertirlo en un cofre para tesoros.

El otro leñador dijo mientras observaba al segundo árbol: “Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto”. El segundo árbol también se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol; éste estaba asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se volvería realidad. El leñador dijo entonces: “No necesito nada especial del árbol que cortaré, así que tomaré este”. Y cortó el tercero…

Cuando el primer árbol llegó a la carpintería, fue convertido en un cajón de comida para animales, fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que había orado. El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar, y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes había llegado a su final. El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en la oscuridad de una bodega…

Años más tarde, los árboles casi habían olvidado los sueños y esperanzas por lo que tanto habían orado. Entonces un día un hombre y una mujer llegaron al pesebre…
Ella dio a luz un niño, y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue trasformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este cajón debería serlo. Cuando vio llegar a muchos pastores y a Reyes para traer regalos al niño, el árbol sintió la importancia de este acontecimiento y comprendió que había contenido el más grande tesoro de la historia…

Años más tarde, un grupo de hombres entraron en la barca en la que habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió. Mientras estaban en el agua, una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvarlos. Los hombres despertaron al que dormía, este se levantó y dijo: “¡Calma ! ¡Quédate quieto!”, y la tormenta y las olas se detuvieron… En ese momento el segundo árbol se dio cuenta de que había llevado al Rey de Reyes y Señor de Señores…

Finalmente un tiempo después alguien vino y tomó el tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al hombre que lo cargaba… Se detuvieron en una pequeña colina y el hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta de que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina, y estar más cerca de Dios que nadie, porque Jesús había sido crucificado en él…

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El mantel de Navidad


Una nueva historia de esas que circulan por la web (dicen que basada en un hecho real) acerca de la providencia de Dios y con mucha riqueza espiritual. Es propia de estos días navideños que estamos celebrando, así es que me ha parecido oportuna compartirla con vosotros. Habla de lo compleja que es la vida, de las vueltas que da y -como ya hemos comentado tantas veces- que los tiempos de Dios no son los mismos que los de las personas. Lo que para muchos es azar, suerte, casualidad, destino... desde una perspectiva de fe debe ser entendido como los planes de Dios que se revelan cuando él quiere y como él quiere. Espero que os guste y os haga reflexionar un rato... 

A un joven sacerdote le habían asignado reabrir una iglesia en los suburbios de Brooklyn, New York. Estaba entusiasmado con la preciosa tarea pero cuando llegó se encontró que estaba en pésimas condiciones y había mucho trabajo para repararla. 

Pero su ilusión le hizo fijarse la meta de tener todo listo para Nochebuena. Trabajó arduamente, reparando los bancos, paredes, pintando, etc., y para el 18 de diciembre ya había casi terminado. 

Pero al día siguiente cayó una terrible tempestad en la zona que duró dos días. Cuando el día 21 el sacerdote fue a ver la iglesia, su corazón se contrajo. El agua se había filtrado a través del techo y había destruido la pared frontal del santuario, justo detrás del púlpito, dejando un hueco considerable. El sacerdote limpió el desastre y, no sabiendo qué más hacer sino posponer la celebración de la Nochebuena, salió triste para su casa. 

En el camino vio un mercadillo con fines caritativos y se entretuvo ojeando los artículos en venta. Uno de ellos era un hermoso mantel hecho a mano, color hueso, con un trabajo exquisito de aplicaciones, bellos colores y una cruz bordada en el centro. Era justamente el tamaño adecuado para cubrir el hueco en la pared. Lo compró y volvió atrás camino a la iglesia. Justo había empezado a nevar. Una mujer mayor iba corriendo tratando de alcanzar el autobús pero lo perdió. 

El sacerdote la invitó a refugiarse en la iglesia, ya que el próximo tardaría unos 45 minutos. La señora, agradecida, se sentó en uno de los bancos sin prestar atención al reverendo que intentaba colocar, subido en una escalera, el mantel como tapiz para tapar el hueco. De pronto, la mujer pálida como una hoja de papel, le dijo: Padre, ¿dónde consiguió usted ese mantel? El padre le explicó. La mujer miró en la esquina si encontraba unas iniciales bordadas. Y allí estaban. Ella había bordado ese mantel 35 años atrás en Austria. La mujer le explicó que cuando los Nazis llegaron, tuvieron que huir pero fue capturada, enviada a prisión y nunca volvió a ver a su esposo.

El sacerdote la acompañó a su casa y, aunque quiso regalarle el mantel, ella no quiso. 

¡Qué maravillosa fue la celebración de la Nochebuena! Al terminar, todos se marcharon a sus casas menos un viejecito que se quedó atónito delante del púlpito. El hombre preguntó asombrado dónde había encontrado ese mantel. Después de habérselo contado, le explicó al sacerdote que un mantel igual a ese lo había bordado su esposa, a la que nunca volvió a ver porque fue detenida durante la guerra en Austria hacía ya 35 años. El sacerdote quiso, mientras le contaba la historia, llevarlo con él a dar una vuelta. Se dirigieron hasta la misma casa donde el padre había llevado a la mujer tres días antes. 

Tocó en la puerta y presenció la más bella reunión de Navidad que pudo haber imaginado.

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Diez enseñanzas del Arca de Noé


Me he tropezado con una simpática “lectura” que hace referencia al Arca de Noé delGénesis, y que a pesar de estar escrita en un tono jocoso, encierra muchas verdades espirituales en su interior. 

Son, cuanto menos, curiosidades que me han llamado mucho la atención por su originalidad y su estrecha relación con el texto original de las Sagradas Escrituras. Se trata de una especie de "Decálogo" para vivir más sanamente nuestra vida espiritual: 

Uno: Ante todo, no pierdas el barco. 

Dos: Recuerda que sólo hay un barco y todos estamos en ese mismo barco y debemos convivir en él. 

Tres: Sé previsor. Planea las cosas con anticipación. No estaba lloviendo cuando Noéconstruyó su barco. 

Cuatro: Mantente en buen estado físico y mental toda tu vida. Cuando tengas 600 años tal vez alguien te pida que hagas algo grande. 

Cinco: No escuches a los críticos que creen que estás loco, simplemente sigue haciendo el trabajo que tengas que hacer. 

Seis: Construye tu futuro sobre una buena base. No empieces a construir el barco por el tejado.

Siete: Por el bien de tu seguridad, viaja en familia, o por lo menos en pareja. 

Ocho: La velocidad no siempre es una ventaja. Los caracoles estaban a bordo junto con los leopardos. 

Nueve: Cuando estés estresado, relájate. El barco marcará tu rumbo y Dios te dirá cuando tienes que desembarcar. 

Diez: Recuerda que el Arca fue construida por un aficionado que se puso en manos deDios y el Titanic... por profesionales.

Para refrescar la memoria, os dejo la cita en la que Dios le pide a Noé el encargo de construir el arca y reunir a toda la fauna del planeta. Como bien sabéis, los 11 primeros capítulos del Génesis son relatos míticos y alegóricos, es decir, transmiten enseñanzas a través de historias que tienen mucho en común con otras muy parecidas de las culturas egipcia, fenicia y mesopotámica.

Génesis Capítulo 7, versículos 1-7

1. Dios dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
2. De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra.
3. (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la tierra.
4. Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.»
5. Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Dios.
6. Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7. Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.

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