AMOR

EL AMOR DE UN PADRE HACIA UN HIJO ES UNICO

ALEGRIA

LA CONFIANZA EN DIOS TRAE ALEGRÍA AL CORAZÓN

SABIDURÍA

NO TE PIERDAS NI UNO DE LOS MEJORES CHISTES

PODER

ENTRE "QUERER" Y "CONSEGUIR" SÓLO TIENE CABIDA EL ESFUERZO!!

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lunes, 12 de mayo de 2014

Libertad



Érase una vez un pájaro, adornado, con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observarse. Un día, una mujer lo vio y se enamoro de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole de prisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo con completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.

Pero entonces pensó: Tal vez quiera conocer unas montañas distantes!! Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia de la capacidad de volar del pájaro.

Y se sintió sola. Y pensó: Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse.

El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.

Todos los días ella miraba al pájaro. Ahí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: eres una persona que lo tiene todo. Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación: como tenía el pájaro y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.

Un buen día el pájaro murió. Ella se puso muy triste y no dejaba de pensar en el. Pero no recordaba la jaula, recordaba, solo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.

Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro, era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.

Sin el pájaro, su vida también perdió sentido y la muerte vino a llamar a su puerta. Por que has venido? le pregunto a la muerte.

Para que puedas volar de nuevo con el por el cielo,- Respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más, sin embargo, ahora necesitas de mi para poderlo encontrar de nuevo.

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"EL ALETEO DEL ÁNGEL"



Aquella tarde salí a pasear. Después de tantos años de incertidumbre aún andaba perdido, deambulando por las circunvoluciones de un extinto recuerdo, de la más primordial memoria, del secreto de mi propio origen. Quizás hoy pudiera encontrar la respuesta.

Al mirar al cielo de mi propia inquietud, descubrí algunos nubarrones atenazados a la luz de un Sol de la conciencia que se esforzaba en tomar posesión de mis más ancestrales olvidos. ¿Cuándo podría rasgar por fin el velo de mis más profundos secretos, aquellos que dormitan en lo más hondo de la primigenia memoria perdida?.

El cauce de un río próximo, de aguas cristalinas, captó de una forma poderosa y suave mi atención. El reflejo del Sol sobre su mansa superficie me hizo pensar en la vida como en un fenómeno del río de la existencia, que refleja la luz de la auténtica conciencia de una forma velada, al tiempo que profunda, y en constante movimiento. ¿Pero acaso el Ser no permanece y es mi mente quien se mueve?. ¿Cómo podría recobrar aquella Primigenia Memoria, aquél recuerdo trascendente, que rescatara del olvido mi auténtica naturaleza?. A voces en mi interior, lance a mis espacios infinitos la sagradas preguntas que me persiguen desde cada uno de los todos que componen mi todo: ¿Cuál es mi verdadero nombre?. ¿Qué y quién soy en verdad?. ¿Qué cuna del espíritu me vio nacer hace eones de tiempo?.

Como si de un sueño se tratase, la muda voz de la brisa me susurró al oído:

" Mírate en la belleza de todo cuanto acontece y te rodea ".

Miré a mi alrededor, y todo cuanto pude observar irradiaba la maravillosa presencia de la perfección. Las piedras, los árboles, el mismo río..., todo era perfecto en sí mismo. Y, al tiempo, todo dependía de mí, de mi mirada, de mi estado. ¿Acaso todo cuanto veo no forma parte de mí?. ¿No soy acaso un fragmento de todo ello?.

En mi paseo, al tiempo que conversaba hacia mis adentros con la santa presencia de la soledad, mi incansable búsqueda me hacía tocar las puertas del corazón de cada una de las criaturas que habitaban aquel maravilloso paraje de la conciencia. Cada uno de estos seres parecía gritarme en silencio, dirigirse a mí como quien le habla a un perdido hermano de frágil memoria. ¿Cuándo te unirás conscientemente a nosotras?, parecían decir las amapolas. ¿Cuándo tu corazón mirará a través de tus ojos, y tomará posesión de tus manos?, coreaban algunas rocas. ¿Cuándo levantarás el vuelo del espíritu, y descubrirás lo pequeño de lo grande y lo grande de lo pequeño?, casi cantaba el águila en su majestuoso vuelo.

"Quizás la gran familia de la humanidad no es otra realmente que la gran familia planetaria", reflexionaba en voz alta mientras cruzaba el puente. A fin de cuentas, todo cuanto veía a mi alrededor no era otra cosa que mi verdadero hogar, el habitáculo de mis búsquedas, de mis preguntas y respuestas. Un mundo repleto de iguales, vestidos con ropajes diferentes y con cometidos distintos, que acompañan su caminar con diversas melodías integrantes todas de la sinfonía de la vida.

Durante mi paseo, en el quieto deambular de unos pies imaginarios acostumbrados a viajar de mundo en mundo, de estrella en estrella, volvía a encontrarme con la raíz de las más primigenias preguntas, de los más ancestrales misterios. Por eso, al cruzar el puente que une la realidad del Ser con la fragilidad de la Memoria Primigenia, puse toda mi atención en el caminante que pausadamente se dirigía hacia mí. Al ver su rostro, con sorpresa descubrí que era mi propio rostro. Y le pregunté:

"¿Quién eres tú, que adornas tu alma con un rostro como el mío, como si expresión de una conciencia escindida fuera?".

Serenamente, como si conociera la respuesta a toda pregunta, me contestó:

"¿Acaso no sabes reconocer que el rostro de cada hombre es igual al de cada hombre?. ¿Desde qué recóndito lugar de tí mismo te buscas que aún no has aprendido que todo cuanto ves fuera vive dentro de ti?. No alimentes el sueño de lo diferente, del observador y lo observado, pues en la raíz de cada incógnita está su propia respuesta, en el inicio de cada camino está el final del mismo. El secreto de la Memoria Primigenia habita en tu propio laberinto."

Un relámpago, seguido de un trueno, atrajo mi atención. El cielo parecía haberse quebrado. Como si de una broma de la conciencia se tratase, me encontré sentado en mi sillón, ante la blanca pared que de vez en vez me veía meditar. Comenzaba a llover, y a darme cuenta de dónde estaba realmente. Mi viaje por la conciencia empezaba a parecerme producto de un sueño. Sin embargo, aún atesoraba la sensación de absoluta realidad que en todo momento me había acompañado. Quizás en este momento, al abrir los ojos, estaba realmente soñando. ¿Acaso no me encontraba ahora apresado por la férrea jaula de quien se cree limitado?. ¿Acaso no es tan cierto el vuelo del águila como el aleteo del ángel?

Por Miguel Angel del Puerto

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El Gusano y el Escarabajo



Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas.
El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.

El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano.
- ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano?
A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos.
- ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos?

Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir.

Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.

Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen.

El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba.
En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.

El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad.

El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.
También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas.
Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él.

El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos.
Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.

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LA BOMBA DE AGUA



Cuentan que un cierto hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed.

Cuando él llegó a una casita vieja -una cabaña que se desmoronaba- sin ventanas, sin techo, golpeada por el tiempo.

El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico.
Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada.

El se arrastró hasta allí, agarró la manija, y empezó a bombear sin parar.
Nada ocurrió. Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió, removiendo la suciedad y el polvo, y leyó el siguiente mensaje:

"Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo"
PD.: "Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir."
El hombre arrancó la rosca de la botella y, de hecho, tenía agua.

¡La botella estaba casi llena de agua! De repente, él se vio en un dilema:

Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, todo el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona... pero quizá eso no salga bien.
¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida?
¿Debería perder todo el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando?
Con temor, el hombre volcó todo el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear... y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló.

Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia! La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. Él llenó la botella y
bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que por allí podría pasar, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: "¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar todo el agua antes de poder obtenerla otra vez!"


Podemos aprender cosas importantes a partir de esa breve historia:


1. Ningún esfuerzo que hagas será valido, si lo haces de la manera equivocada.

Puedes pasar toda tu vida intentando bombear algo cuando alguien ya reservó la solución para ti. ¡Pon atención a tu alrededor! ¡Dios está siempre listo a suplir tu necesidad!

2 .¡Aprende mirar adelante y comparte! Aquel hombre podría haberse hartado y olvidarse de que otras personas que necesitasen del agua pudiesen pasar por allí. Él no se olvidó de llenar la botella y todavía supo dar una palabra de incentivo. Preocúpate con quien está cercano a ti, recuerda: sólo podrás obtener agua si la das antes. Cultiva tus relaciones, ¡y da siempre lo mejor de ti!

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EL VALOR DE LAS COSAS



Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.

El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

¿Dónde están sus muebles? - preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó: -¿Y donde están los suyos...?

¿Los míos? - se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

Yo también... - concluyó el sabio.

"La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices."

"El valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables."

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Arco iris



Una gaviota volaba inmersa en una hermosa bruma de otoño, cuando a lo lejos vio encenderse el arco iris.

Asombrada por lo que creyó la entrada del cielo, se lanzó en su persecución.

Pero cuanto mayores eran sus esfuerzos para alcanzarlo, tanto más escurridizo se tornaba el insólito fenómeno, hasta que por fin cayó al suelo exhausta.

En aquella circunstancia límite, oyó una misteriosa voz que le dijo:

"De la misma manera que el arco iris es una condición del que observa y no una realidad, también lo es vuestro mundo con los colores y las formas.

Todo depende de las condiciones del observador, y de ellas surge lo que llamáis realidad."

Entonces supo la gaviota que había alcanzado, por fin, el arco iris.

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Nuestra vida está en nuestras manos



Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes.
Las niñas siempre hacían muchas preguntas; alguna de ellas, él sabía responder, otras no.
El pretendía ofrecerles la mejor educación, por tanto mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.
El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.
Impacientes las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.
Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.
“¿Qué vas a hacer?”-Preguntó la hermana, a lo cual le respondió:
“Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta”
“Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar.
Si dice que esta viva la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta,
¡Será una respuesta equivocada!”.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
-“Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio ¿está viva o muerta?”.
Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió: “Depende de ti… Ella está en tus manos.”
Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro.
No debes de culpar a nadie cuando algo falle: somos nosotros los responsables por aquello que conquistamos (o no conquistamos).
Nuestra vida está en nuestras manos. Dios nos la dio, como la mariposa azul…
Nos toca a nosotros escoger que hacer con ella.

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La Colcha




Dos ancianitos vivían guardando sus experiencias malas y buenas para compartirlas  y enseñarles con ellas a su hijo.

El hijo creció y se casó y se olvidó de sus padres, que, sin pedir nada a cambio,  le habían dado todo para tener la mejor vida posible.

Ellos no habían sido de mucho dinero, pero por voluntad de Dios, su hijo había llegado  muy lejos, obteniendo un gran puesto en una empresa, lo que a su vez le dio una vida  con lujos y sin carencias de ninguna clase.

Un día la ancianita murió, y el pobre viejo, que tan sólo la tenía a ella empezó  a sufrir de una gran soledad; la casa le parecía enorme y los días eternos  y llenos de amargura.

El viejo nunca quiso dar molestias, pero al sentir que no podía más con esa gran soledad,  recurrió a su hijo para pedirle que lo hospedara en su gran casa.

Llegó a la casa de su hijo y cuando éste le abrió dijo:

Hijo, no quisiera ser una molestia, pero desde que tu madre murió me siento muy solo y deprimido.

Su hijo le contestó con una gran sonrisa:

Padre, claro que no eres una molestia, pasa, ésta es tu casa.

El anciano le aclaró, -hijo, creo que no me has entendido, necesito quedarme  a vivir aquí... 
- ¿vivir aquí?, emmm, pues verás, la casa no es muy grande, y mi esposa  es muy especial, y pues los  niños, tú sabes, no tendría el corazón para arrebatarlos  su recámara;

Al ver que el niño no regresaba, fue al cuarto para ver qué lo demoraba, y vio a su hijo cortando la colcha con unas tijeras a la mitad,

-hijo, ¿qué haces?, ¿por qué cortas la colcha a la mitad?- y le respondió el niño,
- voy a guardar esta mitad, para cuando tu seas anciano y me vengas a pedir  un lugar en mi casa.

En esta vida, hay gente que necesita de nuestra ayuda, hacer cosas que vemos como una molestia, nos dan flojera o nos incomodan.

Cuando la gente nos pide ayuda, hay que darla y no sólo eso sino que darla  de la mejor manera, y  aún cuando pensemos que es una molestia,  debemos pensar que todos en algún momento o momentos de nuestra vida  necesitaremos algo de alguien, y en la manera que nosotros la hayamos dado,  será en la manera que seremos correspondidos.

Es sólo lo que siembras lo que cosechas.

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RESUELVE EL PROBLEMA




El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un Monasterio Zen.

Cierto día, el Guardián murió y fue preciso substituirlo.

El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

Voy a presentarles un problema, dijo el Gran Maestro, y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.

Terminado su corto discurso, colocó un banquillo en el centro de la sala; encima estaba un florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.

Éste es el problema, dice el Gran Maestro; - resuélvanlo -.

Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor.

¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?

Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el "problema", hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al Maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.

- ¡Al fin alguien que lo hizo! - exclamó el Gran Maestro - ¡Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años!.

Usted es el nuevo guardián. Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó: - Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un "problema". No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.

Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort... "Solo existe una manera de lidiar con un problema": atacándolo de frente.

En esas horas, no se puede ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.

Recuerda que un problema, es un problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN PROBLEMA".

Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale la pena en la vida.

¡No huyas de él... acaba con él!.

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Soy tu



Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la puerta.

–¿Quién es? -preguntó el yogui.

–Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.

–No estás lo suficientemente maduro -replicó el yogui sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso. Luego, regresa y te daré instrucción.

Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al yogui.

Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser. Sobrevinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta.

–¿Quién es? -preguntó el yogui.

–Soy tú -repuso el discípulo.

–Si es así -dijo el yogui-, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

*El Maestro dice: Más allá de la mente y el pensamiento está el Ser. Y en el Ser todos los seres.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” 

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Como crecer



Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.

Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

 Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó:

¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias.

 Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado.

 En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia.

 Simplemente mírate a vos mismo.

No hay posibilidad de que seas otra persona.

Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos,

 o podes marchitarte en tu propia condena

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Ángel de Dios



Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir octavillas a cada persona que veían.
Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir las octavillas, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar.
El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre :“OK, papá, estoy listo”.
Su papá, el Pastor, le dijo : 'Listo para qué?
'Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestras octavillas.
El papá respondió: 'Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.
El niño miró sorprendido a su padre y le dijo:
'Pero Papá, la gente necesita saber de Dios aún en los días lluviosos.
El Papá contestó: Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.
Con desespero, el niño dijo: 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?
Su padre titubeó por un momento y luego dijo:
'Hijo, tú puedes ir. Aquí las tienes, ten cuidado.
'Gracias papá!'
Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.
Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su última octavilla, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien dársela pero las calles estaban totalmente desiertas.
Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.
Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo.
El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta
fuertemente con los nudillos.
Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta.
Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.
Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
'Qué puedo hacer por ti, hijo.'
Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo :
'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que...*DIOS REALMENTE LA AMA*
y vine para darle este papel, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.
El niño se lo dio y se fue. Ella solo dijo:
'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.
Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó: 'Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.
Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:
'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.
Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón;
ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.
Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.
Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.
Entonces pensé:
'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'. Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza. Entonces me pregunté: QUIEN PODRÁ SER?
Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme, solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta,
mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.
Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.
Su sonrisa nunca podré describirla!
Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón,muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín:
'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'
'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra de la octavilla.
Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.
Ya no las necesitaría más.
Como ven . . .ahora soy una mujer feliz.
Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'
Todos lloraban en la iglesia.
El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolable mente.
Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso..

Recuerda, el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cerca de ti.

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El pescador




Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo le había tomado pescarlos?

El pescador respondió que sólo un de poco tiempo.

El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo, "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida "placentera y ocupada".

El americano replicó, "Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.

En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías, hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.

Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión".

El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?

A lo cual respondió el americano, "entre 15 y 20 años".

"¿Y luego qué?"

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

"Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

"Millones ... y ¿luego qué?"

Dijo el americano: "Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos".

El pescador respondió: "¿Acaso eso no es lo que tengo ya?"

MORALEJA

Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.

La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.
"Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas"

¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!

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NUNCA JUZGUES A NADIE, PORQUE NUNCA SE SABE CÓMO ES SU VIDA


Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado ...a una cirugía urgente.
Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de la cirugía.
 Él encontró el padre del niño ir y venir en la sala de espera para el médico.
Una vez al verlo, el padre gritó: "¿Por qué tomaste todo este tiempo por venir? ¿No sabes que la vida de mi hijo está ...en peligro? ¿No tienes sentido de la responsabilidad? "
 El médico sonrió y dijo: "Lo siento, yo no estaba en el hospital y me vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada...... Y ahora, me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo"
 "Que me Cálme¡¡ ¿Qué pasaria si fuera su hijo el que estubiera en esta habitación ahora mismo, estarias calmado? Si su hijo se estubiera muriendo ahora qué hariasr? ", Dijo el padre enojado.
  El médico volvió a sonreír y contestó: "Voy a decir lo que dijo Job en la Biblia" Del polvo venimos y al polvo volveremos, bendito sea el nombre de Dios”. Los médicos no pueden prolongar la vida.
 Ir e interceder por su hijo, vamos a hacer todo lo posible por la gracia de Dios "
 "Dar consejos cuando no estamos en cuestión es tan fácil", murmuró el padre.
 La cirugía se llevó algunas horas después, el médico salió feliz, "Gracias a Dios! Su hijo se ha salvado!
 " Y sin esperar la respuesta del padre el doctor muy apurado mira su reloj y sale corriendo.
 Mientras se marchaba le dijo "Si usted tiene algunas pregunta, pregúntele a la enfermera!"
 "¿Por qué el es tan arrogante? No podía esperar algunos minutos mas para que para preguntarle mas sobre el estado de mi hijo ",
 LA ENFERMERA RESPONDIÓ, CON LÁGRIMAS POR SU ROSTRO: "EL HIJO DEL DOCTOR MURIÓ AYER EN UN ACCIDENTE DE CARRETERA, Y EL MEDICO ESTABA EN EL CEMENTERIO CUANDO USTED LE LLAMÓ PARA QUE REALIZARA LA CIRUGÍA DE SU HIJO. Y AHORA YA LE SALVÓ LA VIDA A SU HIJO, DEJELO IR YA SE FUE CORRIENDO PARA TERMINAR EL ENTIERRO DE SU HIJO.

 " NUNCA JUZGUES A NADIE, PORQUE NUNCA SE SABE CÓMO ES SU VIDA Y EN CUANTO A LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO O LO QUE ESTÁ PASANDO. 

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Vale la pena




Mientras que un anciano caminaba por la playa al amanecer, vio que un joven, unos pasos adelante, iba recogiendo de la arena estrellas de mar, que luego arrojaba al mar.
Por último, al llegar hasta el joven, el viejo le preguntó por qué hacía eso.
La respuesta fue: Las estrellas de mar extraviadas en la arena morirían si las dejaba allí hasta que el sol calentara la playa.
 - Pero hay muchos kilómetros de playa, y hay allí millares de estrellas de mar.
 ¿Habrá alguna diferencia después de ese esfuerzo tuyo?
– Objetó el anciano. El joven miró la estrella de mar que tenía en ese momento en la mano, la lanzó al mar, y replicó:
 – Para esta sí habrá diferencia. “Lo importante en esta vida va más allá de ganar nosotros mismos.
Lo verdaderamente importante es ayudar a otros a ganar”. Jamás creas que tu esfuerzo o aporte no son lo suficientemente buenos o grandes para hacer la diferencia, al final por más pequeño que sea, todos sumamos..
!!. No dejes pasar el día sin mostrarle a otros el verdadero camino”.

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DAR Y RECIBIR



Un joven despertó una mañana y revisó su bolsillo. Todo lo que le quedaba eran 10€.
- Decidió utilizarlos para comprar comida y esperar así la hora de morir, ya que era demasiado orgulloso como para pedir limosna.
 Estaba tan frustrado por no encontrar empleo y no tenía a nadie disponible para ayudarle. Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos pequeños niños se le acercaron y le pidieron que les diera comida, ya que no habían comido en casi una semana.
 El los miró. Estaban tan flacos que se les notaban los huesos. Sus ojos se les habían hundido.
Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida.
 El anciano y los niños oraron para que Dios le diera bendiciones y prosperidad, y le dieron una moneda muy antigua.
 El joven les dijo "ustedes necesitan esa oración más que yo".
 Sin dinero, sin empleo y sin comida, el joven fue debajo de un puente a descansar y esperar la hora de su muerte.
 Estaba a punto de quedarse dormido, cuando vio un Viejo periódico en el suelo. Lo levantó, y de repente leyó un anuncio para los que tuvieran monedas antiguas, las llevaran a cierta dirección.
 Decidió ir a ese lugar con la moneda Antigua que el anciano le dio.
 Al llegar al lugar, le dio la moneda al propietario del lugar. El propietario gritó, sacó un gran libro y le mostró al joven una foto. Era la misma moneda, cuyo valor era de 3 millones de dólares.
El joven estaba muy emocionado mientras el propietario le dio un cheque por los 3 millones. El joven cobró el dinero y se fue en búsqueda del anciano y los niños.
 Para cuando llegó a donde los dejó comiendo, ya no estaban.
 Le preguntó al dueño de una cantina cercana si los conocía.
El dueño le dijo que no los conocía, pero que le habían dejado una nota.
 Rápidamente abrió la nota pensando que averiguaría donde encontrarlos.
 Esto era lo que la nota decía:
"Nos diste todo lo que tenías, y te hemos recompensado con la moneda".

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Las cosas no siempre son lo que parecen





Dos Ángeles de viaje se detuvieron para pasar la noche en la casa de una familia adinerada.
 La familia era ruda y le negó a los ángeles quedarse en el cuarto de huéspedes de la mansión, en cambio les dieron un espacio pequeño en el sótano frío.
 Cuando ellos hicieron su cama en el suelo duro, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo reparó.  La noche siguiente el par de ángeles fue a descansar en la casa de un pobre granjero muy hospitalario y su esposa; después de compartir la humilde comida, la pareja de granjeros le cedió su cuarto a los ángeles para que puedan descansar bien.

 Cuando el sol surgió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y su esposa llorando. Su única vaca, cuya leche había sido su sólo ingreso, yacía en el campo.
El ángel más joven se asombró y le preguntó al más viejo cómo pudo permitir que esto ocurriese.....
 -El primer hombre tenía todo, y todavía tu lo ayudaste...
La segunda familia tenía muy poco y estaba dispuesta a compartir todo...
 ¡Y tú permitiste que la vaca se les muriese...!
 -Las cosas no son siempre lo que parecen, contestó el más viejo.
 -Cuando nosotros nos quedamos en el sótano de la mansión, noté por el agujero de la pared que había muchos sacos de oro en la habitación vecina.
 Como el dueño se obsesionó con su avaricia y no era capaz de compartir su fortuna, yo le sellé la pared para que nunca más los vuelvan a encontrar.
 - Y anoche, cuando nos fuimos a dormir a la cama de los granjeros, vino el ángel de la muerte para llevarse a su esposa, yo le di en cambio la vaca....
Las cosas no siempre son como parecen.
 A veces esto es exactamente lo que pasa, todo en la vida tiene su porqué; a veces nos cuesta encontrarlo y otras veces le damos la espalda.


 DEJA QUE TU ÁNGEL DE LA GUARDA TE GUÍE Y SÉ TU MISMO.
 NADIE MEJOR QUE TÚ PARA DISCERNIR. BENDICE Y AGRADECE CADA MOMENTO VIVIDO, QUE SERÁ LA RECOMPENSA HACIA EL FUTURO. 

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SÉ TU MISMO



Había una vez un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos felices y satisfechos.
 Pero había un árbol muy triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.
 El manzano le decía: - Te falta concentración. Si realmente lo intentas, podrás dar sabrosas manzanas.  Mírame a mí y verás qué fácil es.
 Pero el rosal le decía: - No hagas caso. Es más sencillo tener rosas. Mira qué hermosas son.
 Y el árbol intentaba concentrarse y hacer lo que le sugerían y no lograba nada y se sentía frustrado.
 Un día, entró en el jardín un búho y, al ver su desesperación, le dijo:
 - No te preocupes, tu problema no es tan grave, no imites a los demás, trata de ser tú mismo. Escucha tu voz interior.
 - ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo?
 Y, por fin, sintió su voz interior que le decía:
 - Tú nunca darás manzanas, porque no eres un manzano.
 Jamás florecerás, porque no eres un rosal.
 Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso para dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Tienes una gran misión, cúmplela.
 Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo; y a partir de ese día, nunca más volvió a estar triste, sintiéndose feliz cada vez que algún ave venía a cobijarse bajo sus ramas o cuando algún viajero buscaba sombra a sus pies.
De esta manera, fue respetado y admirado por todos y se sintió feliz.
 Así que ya sabes, Dios espera mucho de ti. No te desanimes nunca por tus fracasos.
 El único fracasado es el que se da por vencido. Además, Dios no mira tanto los éxitos sino los esfuerzos.
 Si tú has puesto de tu parte todo lo que podías, tu Padre Dios está sumamente orgulloso de ti, su hijo.

No temas, a los que te desprecian. Mira siempre hacia delante y, a pesar de tus errores y fracasos, procura siempre aprender la lección, pues en cada fracaso puedes aprender algo bueno para el futuro. 

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El Cielo



Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales…

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió a un hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

a.. Buenos días.
b.. Buenos días - Respondió el guardián.
c.. ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
d.. Esto es el Cielo.
e.. ¡Qué bien que hayamos llegado al cielo, porque estamos sedientos!
f.. Usted puede entrar y beber tanta agua comoquiera.
Y el guardián señaló la fuente.
g.. Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
h.. Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero.
Posiblemente dormía.

Buenos días - dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.

Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar. - Podéis beber tanta agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
- A propósito
¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- EL CIELO.
- ¿El Cielo? ¿Sí? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo, era el Infierno - contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el hombre.
- ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…

Inevitablemente en ocasiones las carencias y miedos humanos nos conducen a la falta de humildad y perdida de almas que han permanecido en nuestro andar sin condiciones.

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